Bambino Dixit

Para terminar la semana les dejo un par de videos recientes, donde el inefable Bambino Veira cuenta sus historias como sólo él puede hacerlo.

Unos minutos de risa no le vienen mal a nadie che
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El general pasea su fútbol en las canchas del interior

Haciendo mi habitual recorrida on line de los “grandes medios” periodísticos, sin duda encontré una curiosidad diría bastante simpática.

En la localidad cordobesa de San marcos Sud (a 220 km de la capital) vive un joven normal, que de no ser por su nombre, pasaría desapercibido en este mundo.

Sus papis no tuvieron mejor idea que llamarlo Juan Domingo, y si a eso le sumamos su apellido, nos queda el nombre completo del general: JUAN DOMINGO PERON.

El homónimo al que fue tres veces presidente del país no reniega de su nombre. Es más, lo lleva con orgullo y hasta se anima a confesar que le trajo más satisfacciones que problemas.

Juan Domingo Perón baldoseando en San Marcos Sud, mi general cuanto vales!

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Cuento de Fonatanarrosa para ver

Dura apenas 6 minutos, es todo el tiempo que tenés que tomarte, no podés perderte ni un segundo de esta maravilla del Negro, esto es el fútbol señores Sigue leyendo

La Mole Moli en un video imperdible

Este es un video, según dicen, grabado mientras se hacía la publicidad de una tarjeta de crédito, en la cual La Mole Moli, es el protagonista principal.

La Mole es un personaje muy divertido, un gringo del campo que un día subió a un ring a pegar unas trompadas, y como se ve que tiene la mano pesada, le sirvió para ganar algunos títulos a nivel local y sudamericano, no le fue tan bien en el extranjero, donde peleó por el título del mundo contra Klisshco, (La verdad no se como se escribe), y fue derrotado en el primer round.

La Mole no dejará la huella que si dejaron Monzón o Laciar entre otros, pero sin dudas todos se acordarán de sus salidas graciosas, su “zezeo” permanente, y las puteadas dicha con gracia, les dejo el video, y que lo disfruten.

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Amados y odiados (I)

Todos tenemos distintas percepciones acerca de una misma persona. Alguien que para mí puede ser considerada una gran persona, para mi vecino puede ser el ser humano más detestable.

El ambiente del deporte no es la excepción, hay ídolos absolutos para quienes aman los colores que éste representa, pero a la vez es odiado y repudiado por todos los demás.

Hay algunos que han ganado su prestigio por logros propios, y otros que han llegado a la palestra gracias a una campaña mediática, muchas veces instaurada por los propios medios de comunicación, porque seguramente que poner en pantalla a un tipo que dispara una declaraciones polémicas cada vez que tiene un micrófono enfrente, o alguien simpático, que se prende en cuanta pelotudez propuesta por el fantoche que esgrime el micrófono en ese momento.

Hoy haremos un pequeño análisis de los Directores Técnicos que trabajan en primera división: Sigue leyendo

Chau Negro

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Hoy a los 62 años dejó de existir uno de los más grandes humoristas gráficos del país, el negro Roberto Fontanarrosa, a raíz de una enfermedad neurológica que en los últimos tiempos le había impedido hacer lo que fue toda su vida, escribir y dibujar.

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EL ANTI FUTBOL


A continuación un fragmento de un artículo publicado por La Voz del Interior, su autor, nada más y nada menos que Fernando Savater, a quien empezaremos a mirar desde aquí con recelo, no por detestar el fútbol, sino por lo que piensa de quienes amamos este hermoso deporte, así si el gran Fernando tiene medios para despotricar contra quienes su único pecado fue gustarles el fútbol, nosotros también tenemos derecho a decir “andate a la mierda pelotudo”.

[…] “Con el fútbol, ya ven, hago una excepción. Amparada, desde luego, en los mejores apoyos intelectuales. Cuando el rey Lear quiere mostrar su máximo desprecio por alguien le insulta así: “¡Tú, vil futbolista!” (acto I, escena 4). Yo en cambio le escupiría: “¡Vil espectador de fútbol!”. Porque jugar al fútbol es un ejercicio grotesco y plebeyo (se suele elogiar a los que lo practican con un repugnante: “ha sudado bien la camiseta”), pero al menos resulta en bastantes casos disparatadamente rentable.
Y, como decía el doctor Johnson, “pocas actividades hay más plácidas y recomendables para un hombre que dedicarse a ganar dinero”. En cambio el espectador de fútbol no hace incesantemente más que perder. Mientras los equipos juegan, pierde los nervios; cuando su equipo es derrotado, pierde la compostura y la decencia; pero si su tribu vence, él pierde la cabeza.

Pero cuando hay banderas nacionales de por medio, las cosas aún empeoran. Lo que suele llamarse eufemísticamente “la masa enfervorizada” –en realidad una piara de lunáticos maleducados poseídos por el síndrome patriotero– se entrega al estruendo y la furia hasta extremos que habrían hecho a Macbeth añorar la amable compañía de las brujas. Lo más insoportable son los cantos, los ripios, los “oé, oé, oé…”
Uno puede soportar los estragos de la peste o los horrores de la guerra: ¡pero la estupidez en orfeón, ya es demasiado! Y no hay cura: en Italia acaban de enterarse de que los grandes partidos de su Liga han estado amañados y los árbitros sobornados, pero siguen tan aficionados al calcio como antes…

Tengo no dos, sino dos mil razones para odiar de la manera más desaforada la demencia mundial que se aproxima. Las portadas de los periódicos más serios no hablarán de otra cosa, los noticieros de televisión postergarán por un día las necesarias matanzas para ilustrarnos sobre los vaivenes de esos millonarios en calzoncillos que sudan la camiseta mientras aúllan en las gradas los chacales con estandarte.

En las escuelas de Argentina dicen que van a poner televisores durante el Mundial, porque si no prevén que los alumnos dejarán de asistir a clase. Mientras llegan a Alemania miles y miles de prostitutas, para saciar a los aficionados a las pelotas… ¡Qué asco, que humillación! Y lo peor de todo: durante semanas, yo no sabré de qué hablar con quienes me son más dulcemente próximos…”